lunes, 7 de junio de 2010

Los Cerdos no tienen Gemelos parte II: Mordiendo el limón (tal vez después sepa dulce). O: Camilo en los huesos.



“Well open up your mind and see like me-Jason Mraz.

Nuevamente, este también es para ti.

“Tengo que dejar de verla. No parce normal, seguramente tampoco es sano. Sé que no funciona así, pero espero que al decir todo lo que siento y como lo siento y desde cuando lo siente, algo de todo eso le llegara y sucederá un milagro.”- Dijo el primero

“Nada de eso funciona si te ve solo como un amigo.”- Apunto la segunda.- “Es una cosa de paciencia, de no ser infantil, de ganarse su confianza e incluso impresionarla un poco, todo es cuestión de impresiones al final”.

“Tienes razón, primera impresión vital, primera cita, primera vez que bailan, la impresión que sigue siendo el mismo o la misma después de muchos años después”- Contesto Camilo, que ya no podía quedarse callado, se había prometido guardar silencio y escuchar, no es que pensara que su comentario fuese a ser inteligente o tomado en cuenta, simplemente ya quemaba en el pecho y al decirlo le enfrió la febril garganta.

Para el primero (que le decían El Flaco, ya no podía hablar con ningún acento, por eso ya no creía justo que lo siguieran llamando así y propuso ser llamado el primero, María en tono de burla se autoproclamó la segunda, todo en minúsculas) el comentario de Camilo pareció afectarle de una manera muy física, primero su mente se puso en blanco, luego la sensación retumbo en su cerebro y la percibió de muchas maneras posibles. Sentía como sus pies se congelaban, y una dolorosa sensación de húmedo vacio frio llenaba el hoyo donde él creía que moraba su corazón. Por otro lado un cierre de cartílagos en su cuello se sintió como un nudo caliente, también algo incomodo y, por si fuera poco, ahora tenía ganas de ir al baño.

“Sí Camilo, lo sé bien, mi problema no es la información, conozco demasiado, de estos asuntos, de ella, de mi, el problema es que tal vez se demasiado, una forma de fatalismo y además la sensación de impotencia de no sentirme lo suficientemente inteligente para hacer algo al respecto.”

“Pero conservas la esperanza, porque al final te gusta estar enamorado, te gusta cómo te hace sentir a pesar que mire a otros, no quieres sentir como si no diste todo, como si no lo hubieras intentado” Camilo ya no podía parar de hablar, ya no era él, eran su verborrea gobernándolo. Ahora le importaba poco lo que la segunda pensara.

“Eres un animal que aprecia mucho lo lógico y lo razonable, pero no desdeña el hecho de tener emociones y sentimientos, es por eso, eres simplemente consciente de lo que pasa”- Dijo la segunda tratando de comprenderlo.

“Hasta que la veo, la segunda, hasta que la veo, en ese instante ni sé qué decir, no pienso en nada, ya no puedo fingir ni mentir y todo me sale, torpe y honesto, hay que admitir, que a ustedes no les gusta eso”- De pronto su entusiasmo parecía caer, el se preguntaba si ellos se darían cuenta de su dolor, porque en verdad sufre mucho. “Me entran ganas de ser mejor, me entra preocupación por agradarle, o mínimo que no me odie. Le escribo un montón de cartas que nunca le envió, si no lo hago no sé lo que digo, para decirle lo que nunca le digo.”

“Que mas, paciencia, síguela cuidando, pero no mucho para no volverse un padre, síguela deseando, pero no mucho para no ser un malcriado, simplemente haz como sino hicieras nada, y paciencia, paciencia, todo es de impresiones” Camilo dijo esto mientras pensaba lo mal que sonaría que el también escogiera un apodo numérico.

“Me da miedo cagarla, a veces me siento egoísta o a veces me siento poca cosa, pero en definitiva es que no la merezco y por eso no la tengo.” Ya para entonces al cerebro de Camilo le empezaba a fastidiar el comentario del narrador después de cada oración dentro de la conversación (que efectivamente existe y acontece al mismo instante).

“No te des por vencido, tú mismo lo has dicho, es como rendirse antes de, solo no hagas nada tonto, no importa si no se te ocurre nada inteligente, algo ocurrirá.”

Entonces entro la jirafa, se había escapado del anfiteatro, sin saber que en aquel tren viajaban nuestros héroes, causó caos tirando una molotov y luego gritó:

´-“¡Porque caballero se escribe con K!”

Porque nunca habrán suficientes halagos para ti, porque tu valor se mide en magnitudes cósmicas y tu belleza jamas me será desapercibida, por todo esto y más, eres victima de mis dedicatorias.