sábado, 21 de mayo de 2011

Dos cuentos para olvidar a Valentina (y lo bonita que es): uno triste y el otro suicida.

"La beauté n'est rien d'autre que la promesse du bonheur."-Marie-Henri "Stendhal" Beyle
A veces se me olvida lo que escribo. Esto que se va a publicar no pretendía serlo jamás, era un regalo personal, pero ya que todo acabó y ella me dejó (en todos los significados posibles del verbo), procedo entonces a mostrarle al mundo lo que siento por ella. Va con nombre propios, para ver si nos metemos en problemas uno de estos días, dispuesto a olvidarte y nunca odiarte, nos vamos por este camino de la mala escritura, y con todo y eso, los publico, sin pena.
Con mucho amor.
Jose Vanegas

Prettiest Girl on The World.

Ah, por que estou tão sozinho? Ah, por que tudo é tão triste? Ah, a beleza que existe A beleza que não é minha, Que também passa sozinha.” -Garota de Ipanema. Joao Gilberto

Intentar que las cosas rimen resulta de los mas difícil, a cual le sale su estilo, cada quien encuentra respirar una experiencia individual, se esta vivo mientras sea uno mismo ¿qué se puede decir de una chica conectada a un ventilador?

No se mueve.

No siente.

No come.

Necesita tanto, vulnerable, y aunque soy yo quien la cuida, es ella la que me mantiene respirando, no soy capaz de desconectarla.

Solía ser una chica inquieta; como aquel que come ajo, huele y respira ajo, Violeta parecía comer alegría, de pequeña tenia una constante risa infantil, que no llegaba al fastidio, fue tan hermoso verla crecer, eso pienso ahora, en el momento era difícil percibir que nos estaba pasando, durante los días que ella usaba vestido y yo pantalones cortos, el tiempo en el los parques parecía interminable, la duración insignificante, su compañía emocionante y el final inoportuno, lo importante era que todo pasaba en ese momento, cada evento sucedía al instante, inmediato y presente a la vez, no había distinción. Ella miraba con inquisición al mundo, pensaba, y se emocionaba al entender, ahí me hablaba, me explicaba que sucedía, yo no le entendía bien, estaba muy emocionado al descubrir que ella sabía que yo estaba ahí, cuando al final agregaba: “Es un secreto, ¿me ayudas?” y el mundo era un embudo psicodélico en donde uno se caía en éxtasis y euforia, sí, sí te ayudare, lo haría desde ese entonces hasta el final de mi vida, siempre y cuando cada vez que me miraras yo volviera a ese circulo vicioso.

Tuve suerte, uno hace su suerte, la seguí toda su vida, en cada momento, cada escuela, cada salón, cada cumpleaños, salida o paseo, yo estuve con ella, lo mas cerca y lejos a la vez. Y me repetiré a mi mismo que soy una mala persona, y tu insistirás en la pena en muerte, la tuya; y fui mala persona, porque hasta el día de hoy sigo haciendo lo mismo, solo te mantengo, no dejo que tu tengas algo ¿tuvo ese chico alguna oportunidad contigo? seguramente, por eso trate de alejarlo aquella vez, y ese otro también ¿te acuerda de ese entonces? Pero vamos en que éramos niños, sigamos.

Nuestro padres se conocían desde antes, eran parejas contemporáneas en edad, del mismo estrato, vecinas y ambas primiparas, fue un encuentro casual, lo inicio alguna de nuestras madres, los hombres fueron incluidos después, pero mientras ellos se tomaban confianza al final del primer año, tu y yo ya habíamos hecho historia: países enteros liberados de las maneras mas épicas de malvadas tiranías, impuestas por una imagen sombría y superior, casi omnipresente, pero susceptible en su totipotencia a ser doblado y superado; habíamos logrado llegar a metas inalcanzables, descubrimientos imposibles, en fin, el mundo se nos quedaba tan pequeño, que era necesario ser dioses en otros.

En algún momento hubo escolarización, empezaron las mañanas, todos los niños lloraban al ver que su madre se iba, yo casi empiezo a hacerlo, hasta que vi a la profesora, muy bonita según la recuerdo, tan linda que no podía ser grosero con ella, a pesar de ser niño, me llevo al salón y descubro asombrado que estas ahí también, lastima, los niños no se sientan al lado de las niñas, los ponen a mirarse de frente, yo elijo verte de lado, si miraba de frente de pronto no te veía, ademas tu te la pasas mirando hacia arriba, o hacia la hoja, “mejor mirar de lado” pensé mientras envidiaba a Martín, un niño rubio que le toco en frente de ti. Martín fue tu primer amor, no sabremos a ciencia cierta si tu lo recuerdas o no, pero le diste un beso, eso me mato de fondo, a mi ya me habías dado uno, no entendía quizás, que de pronto todavía no sabias algo de los hombres enamorados: sobrevaloramos todo, así sería el resto de mi vida, un te quiero, un te amo, un beso en la boca, en la frente, en el cachete, en el cuello, ahí arriba, mas abajo, un abrazo; todo eso, malinterpretado, sobredimensionado, ¿sobrevalorado? No, quererte no fue doloroso, fue hermoso verte moviéndote.

Tus movimientos se refinaron con la gimnasia, yo hacia fútbol, todos hacíamos fútbol, todas jugaban a algo, tu hacías gimnasia. Nos pusimos grandesitos, con el tiempo entendíamos a que debíamos llegar, si queríamos o no era nuestra decisión, esta vez no invitamos el mundo, esta vez lo juzgábamos y lo tratamos de reinventar a nuestra manera, aunque no supiésemos con exactitud que era eso, esa época, en la que no sabía cuando terminabas tu y cuando empezaba yo, e hiciste eso mas difícil, porque fue en esa época cuando me quisiste. Yo tenia dudas, las mataba trepándome a los astros de tu consciencia, interpretándote como se interpreta un tarot o las vísceras de un carnero, te veía ahí y creía entender, ponía algo de mi en ti, y cuando tu dejaste de hacer lo mismo conmigo, fue que creciste, yo me demore mas. Nunca me fui, solo cambie, empece a probar, creía que te odiaba, creía que lo mejor era olvidar. De pronto debí haber llorado, pero ya que fuera de este que siente por ti, todo en mi es perfectamente normal, lo esperado habría sido no llorar, o eso pensaba yo, que así era como me debía inventar a mi mismo.

Pero pasó, pasa que crecimos, pasa que las cosas se sintieron antes de que se pensaran, que la seguridad llego de manera sutil y sublime, algo indiferente y con ganas de unirnos al mundo. Pero esta vez yo estaba seguro de algo, ahora podía ver el futuro, y aunque no muy adelantado, sabía que quería vivir contigo. Conocía todos los lugares donde buscarte, en que lugares, a que hora, haciendo que cosa, hablando a cual idiota, lo que desconocía, era como encontrarte, como hacer para empezar, esta vez bien.

Después de unos meses me había dado por vencido, fui a todas las casas, bares, tiendas y demás sitios donde solías andar, siempre quedaba la sensación que llegué unos segundos después de que te fuiste o me iba el instante previo a tu llegada, todo resulto ser algo parecido, un destiempo, porque no considere que tu me estabas buscando también, debe ser por eso que las princesas esperan tranquilas en sus castillos, no por débiles, estar encerradas demanda fuerza y resistencia, sino porque en caso de salir nunca se toparían con su leal caballero. No buscaste, tenias la iniciativa, estabas halla en todas las bibliotecas y teatritos preguntando por mi, llevábamos tanto tiempo fuera ambos que ninguno de nuestros conocidos sabia. De haber sabido que tenias tantas ganas de verme, créeme yo hubiese cruzado esa calle.

Manía: Estado patológicamente elevado del animo, con exaltación del humor, aumento de la cantidad y velocidad de la actividad física, mental y verbal, disminución de la atención, con aumento de la autoestima, sensación de omnipotencia o alegría desmesurada, contagiosamente optimista, generosa o irritable, con perdida de la inhibiciones sociales y necesidad del sueño. Hipersexualismo. Hipersexualismo. Hipersexualismo.

Sí yo sé, corriste porque me amabas, corriste porque querías estar conmigo, de pronto ser cuidada un poco, tener alguien en quien confiar y a quien ir cuando lo necesitabas, que supieras que estaba ahí, pero se te notaba también, que querías hacer muchas cosas mas, que querías pasarla bien, sentirte hermosa, deseada, llevada al placer, en pocas palabras, corriste con ganas. Me queda la duda, ¿Te gustaba yo, o ya eso era lujuria by Proxy, o fue al revés? No soy de los que creen que empezó a la vez, perdóname, siempre he tenido mis dudas. Total, corriste como loca, gritando, ¿ibas a llorar? que momento mágico.

No entro en detalles de ese momento horrible, Sucedió al instante, ¿Te dolió?... ¿Mucho o poquito?, ¿Por cuánto tiempo? A mi dolió toda la vida (mi vida) Al principio agudo y punzante, luego sordo, constante, manejable, pero no ignorable. Yo también corrí como loco ahí, lleno de miedo, lleno de rabia, confundido, ¿qué sé yo? Ahí estaba, cuando vi que no hablabas, no dije te amo ni nada, grité: “¡Ambulancia!” Eso era lo único que podía hacer.

Y una cosa llevo a la otra, tus papás y tus amigos, el gobierno, todos a querer matarte, todos a que ya estas muerta... sí ya estas muerta, lo sé, pero mantengo ese corazón latiendo por mi, porque nunca te lo dije: “Te amo flaca, de verdad, un montón, desde siempre, no tengo opción, pero me di cuenta hace un año o dos, no perdamos mas tiempo, ¿vale?”. Entonces busque desesperadamente motivos para mantenerte viva, dure así mucho tiempo engañandome, créeme hacer lo que voy a hacer es duro, y me tomo tiempo convenserme que es lo mejor ¿qué lo hizo? la desesperación, el sin salida, sino me suicido, o eres tu o soy yo, y tu ya te fuiste, a medias, te tengo amarrada a este mundo condenada a depender, lo que nunca te gusto, condenada a sobrevivir, a no sentir, percibir o pensar, ni sueñas, no puedo ni imaginarte soñando, la lógica rompe todas mis fantasías. La realidad es una, tu ya no existes, tu te moriste ahí, de manera épica, hermosa, cruzando la calle para abrazar a tu princesa encarcelada, mejor que sea así, de cualquier forma yo te mate, tengo que terminar lo que empece: Deje a medias nuestras amor en vida, a menos déjame quererte como se debe mientras estés muerta, en una lapida, una urna y unas millones de fotos y souvenirs de otra vida.

Eutanasia Pasiva. ¿Demora mucho para lo que quiero? No si le quita el soporte vital, ah bueno, sí eso pasa rápido, entonces, ¿cuando empezamos? Ya mismo, el comité de ética ya dio permiso.

Adiós Violeta. Hoy se mueren tres contigo.

Me queda ahora un ventilador para la colección, quiero escribirte un poema de todo lo que me recuerda a ti, como te decía, no consigo nada bueno que rime con ventilador, ¿dolor? ¿temor? amor es muy cursi ni lo pienses. Mañana hablamos Violeta, me voy a dormir.



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Sobre los ojos de la chica que me gusta.

Die Kleine gleicht der Geliebten,

Besonders wenn sie lacht;

Sie hat dieselben Augen,

Die mich so elend gemacht.”-Geträumtes Glück. Heinrich Heine.

Con cariño para Valentina... Y sus ojos también. Que la quiero mucho, dame un beso y te cuento por qué.

Gustavo podía ver fantasmas. Estaba acostumbrado, nunca fue un medium famoso ni un adivino, la verdad no creía en eso, pero siempre veía fantasmas de verdad verdad, volando por ahí a cada rato, haciendo sus muertes al lado de nuestras vidas. Gustavo era uno de esos tipos que usa sombrero y gabardina, Yo no sé de sombreros, así que no puedo decir cual se ponía el, pero siempre me gustaba verlo llegar, abría la puerta del restaurante de día o de noche, suavemente y se paraba en la entrada, como si saludara, se acomodaba el sombrero y se soltaba la corbata, recogía su portafolio del suelo y entraba, se sentaba en la barra, ahí en toda la esquina, mas tarde me dijo que era para verme, porque yo en mi trabajo me muevo a todos lados, el me chequeaba, por adelante y por detrás, cerca y lejos, de cuerpo entero, y yo no me daba cuenta, lo hacia muy bien. El caminaba derecho y tenia la frente en alto, ocupaba su espacio al sentarse, solo que a veces bajaba la cabeza y se ponía a ver el cafe y entre el sombrero y su pelo su cara se perdía durante horas.

Luz tenia de esos uniformes clásicos, viejo, no era de ella, yo la veía desde afuera del restaurante y me quedaba viendola trabajar desde lejos, secando los vasos, arreglandose el pelo, durante mucho tiempo solo hice eso, un día entre al restaurante, vi a mi alrededor y la encontré a ella mirandose al espejo detrás del mostrador, mirandose a los ojos, mas adelante me confesaría que es lo que que hacia para descansar, porque su madre siempre le dijo que uno no se puede dormir si alguien lo esta viendo, entonces ella para mantenerse despierta se miraba fijamente y se dormía sin dormir. También fue ahí cuando note por primera vez sus ojos, y desde ese momento en adelante, creo que los desayunos, almuerzos, cafés, onces y cenas no fueron las mismas, de lunes a domingo, le pedía lo que a ella mas le gustaba servir: té de frambuesa con ensalada cesar. Al principio quería hablarle de algo que fuera mi orden, eso resultaba complicado, ya que ella siempre fue muy seria. Lo mas impresionante era su fantasma.

El parecía raro al comienzo se quedaba viendomé por encima del hombro como si tuviera un bicho raro, no fue como hasta después de un año de estar juntos que me dijo que es lo que veía, a mi lado camina un fantasma particular, es un gorila con martillo, me acompaña a todos lados.

Tengo un chigüiro, me sigue a todos lados, me dice cosas como “¿Cómo se te corre que le gustas?” No es muy amable, yo me lo tomo muy enserio aun así, a veces pierdo la confianza en mi y paso a confiar plenamente en ella, pasa cuando estoy triste, eso puede pasar solo con el paso del segundero o algo en verdad me puso triste, sea como sea, pensar en morir y unirme a ellos se acabo cuando la vi, tenia que compartir este mundo, este momento con ella, y quería compartirlo de verdad, no ponerla en un pedestal inalcanzable, sino que quería traerla a través de esa barra de comida y sentarla a mi lado.

Lo primero que pensé cuando lo vi, no fue si era un buen o mal tipo, si estaba bien vestido, o si era buen mozo, irónicamente pensé lo mismo que pienso siempre que un cliente se acerca a la barra: “en verdad, no quiere hablar conmigo” y así parecía, porque durante un tiempo solo hablaba lo necesario, no parecía ni verme, para entonces pensé que era solo un tipo triste.

Luz nunca mostraba preocupación por nada, parecía tan inmersa en su mundo que mis planes de hacerla cruzar la barra cada día parecían ser mas improbables de acontecer, y el chigüiro en mi hombro mordisqueaba mi oreja deleitandose en su victorioso gozo, me estaba convenciendo de lo que el siempre quiso convenserme: perdedor, perdedor. Pero no se porque, de tanto planear un día me harte de planearlo, y por un segundo no importo, y fue ahí, cuando decidí volver a mirar a Luz con ojos para ella, y ya no era la chica indiferente, era la frágil chica preocupada, sí ya sé, antes la tenía de diosa, pero ahora parecía mas perfecta y mas alcanzable.

Le iba a preguntar que tomaría después, le iba a ofrecer otro café gratis: “cortesía” sin que nadie se diera cuenta, esta vez estaba casi que llorando por dentro, suplicando atención, enserio, si se sentaba ahí todos los días, ¿por qué no me veía? Susceptible al rechazo, le sonreí, le serví el café y dijo:

“Gracias Luz, te ves bonita hoy” le dije, y después de un gracias, resulto ser normal empezar a hablar con quien quiere hablar contigo. Ya para entonces la quería, temía que si se enterara pensaría que era un loco en necesidad de afecto, débil, inexperimentado, o fracasado, no buscaba que me admirara, pero si quería que por las noches pensara un momento en mi.

Y bueno yo no sabía que sentía el, siempre diciendo que se encargaría de todo, que crecería para ser mas, moderado para no ser molesto, yo solo estaba confundida en ese entonces, tenia que arreglar muchas cosas, mi madre y mi hermana, me sentaba a ratos a escribir planes, tomaba segundos trabajos a los que no me presentaba y ahorraba hasta la ultima moneda, alargaba mis turnos y hacia mi trabajo con minuciosa dedicación y tendencia perfeccionista, por eso lo del cafe, era la única señal que me permitía mandarle. No se cuando empecé a tenerle confianza.

Mi meta era ser lo suficientemente bueno como para que confiara en mi, yo no tenia mucho que hacer, digo yo, otros dirán que me sobra el tiempo porque hago muy rápido todo, ella se tomaba su tiempo y obtenía resultados sublimes, cautivadores, el orden de las servilletas fue lo primero que note, pero desde su maquillaje hasta el cuarto de su madre, estaban perfectos. Empece a trabajar mas, a hacer ejercicio, a darle monedas a los mendigos y a lavar la gabardina, sonreía mas, estar así lo hacia valer la pena, y pensaba en ella cada corto intervalo de tiempo, todo para que el chigüiro déjase de decir que soy egoísta, a veces positivo, a veces me ganaba la angustia, me confundía en la señales, me perdía en su cara, no sabia como salir de ese laberinto, pero algo era cierto, desde que entre por esa puerta, había pensado: “me lo he buscado”.

Uno no puede escapar de ciertas cosas, la atracción no es una elección por dar un ejemplo, no supe como fue que paso, el gorila solo dio su inevitable veredicto, blandió su martillo y me volví esclava de mi misma otra vez, no se como explicarlo, me empezó a gustar, de a pocos, me empezó a importar, y fui perdiendo el miedo, me fui sintiendo cómoda a su lado, despreocupada y decidida, protegida por la suerte de la que gozan los impulsivos, fui yo quien lo invito a salir, sin muchas vueltas, el dijo que sí. Y me arregle bien, me demore haciendolo mas tiempo (mas tierna, mas sexy) que el necesario para ese nivel, y salimos a caminar por la noche, deambulamos por calles y parques, vacío por doquier, éramos solo dos por donde íbamos, las sombras, apenas existentes en la noche parecían mas grande que nosotros, algo que no podíamos controlar ninguno de los dos fue empezando y nos veíamos simplemente obligados a seguirlo, no sabíamos cuando parar, no sabíamos a donde nos llevaría, ni que tan lejos, pero tal vez sí que nuestras vidas mejorarían un poco, esos dos gigantes detrás de nosotros, que por casualidad se encontraron, nos anunciaban que vivir ya no sería lo mismo para ambos.

Y la bese, despacio, al principio como pidiendo permiso para acercarme, luego como un pequeño atrevimiento. Así besa Gustavo, sabes que va a pasar, pero no sabes como ni cuando, estas preocupada por lo que te pasara después, mientras que el piensa que nunca en la vida se ha sentido así y que esto de besar siempre sorprende a todo lo que habías imaginado. Con Luz fue peor, no solo me sorprendía, me amarraba, poco a poco ella dada por satisfecho todo lo que quería, incluso cosas que nunca me imagine que me hacían faltan empezaron a llenarse, yo volvería a ella una y mil veces después de ese beso, tal vez no sabría cuando terminar de buscarla: “quién sabe, cuando esto termine puede que me vuelva loco y queme su nombre en mi piel para siempre” que va, termino y no sabia en que mundo estaba, no recordaba que pasó en mi vida antes del beso, toda una vida tirada al olvido. Al regresar a casa esa vida vuelve de golpe como una bofetada en la cara, mi padre había muerto.

Después del beso me ataco la duda y el remordimiento, si había ido muy rápido, si mi beso fue mojigato, que el era un cliente, pero en qué me había metido y un montón de miedos, que el los borra en un instante sonriendo tranquilamente por un momento después del beso. Yo sabía que me podía quedar, ya me importaba un culo el mundo y los demás, yo tenia de mi brazo a Gustavo, y el un auto para llevarme a descansar. Me dejo en mi casa y se tropezó con un escalón, se fue sin decir muchas mas cosas y yo casi que no podía dormir, hasta que me acorde que andaba medio borracha y cerré los ojos.

El gorila me miraba, fijamente, desde su espalda, si iba al entierro la perdía por un rato, pero si no iba... no esa no era una opción, tenia que dejarla unos meses, anuncie su nombre como si fuera a decir algo, la mire a los ojos fijamente, guarde silencio, no porque me faltara valor para decir lo que necesitaba decir, sino que quería acordarme de como eran esos ojitos: Grandes ojos negros oscuros que reflejan el universo entero en un espacio tan pequeño, brillando insolentes en la oscuridad, y por si fueran poco, te sonreían, de repente, los ojos rojos de juez del gorila, le dije que me iba por unos meses.

Le dije que me tomara una foto, el dijo que mis ojos tenían que salir bien, para que mostraran todo lo que yo sentía en ese momento. Se llevo la foto así se acordaría de mi. En el mes siguiente conseguí un ascenso y trabajaba aun mas, se me pagaba mejor, y ya no estaba en la barra. El tomó un avión y se fue a su casa, me contó que al llegar todo mundo lloraba, ya se había perdido el entierro, pero la tumba parecía todavía ser el mejor entretenimiento para los fines de semana familiares, sí la gente ya no iba a su velorio a llorar, iban a chismorrear cuando menos, otros a ver el muerto y unos a pelear, solo unos pocos venían a despedirse para no llorar, el iba para llorar por dentro y consolar a esos; “Voy a extrañar mucho a mi papá” fue lo que dijo cuando me despedí aquella vez. Su padre también veía espíritus, le dejaría algo para buscar interpretar sus formas, eran animales o monstruos, todos interactuaban solo con nosotros y con quien pudiesen verlos.

Mi padre había visto una vez a Tifón, hijo de Gaia con el Tártaro, Tifón era una maligna bestia gigante, con alas que creaban tornados y tifones, enormes músculos y de la cintura para abajo miles de gigantescas serpientes le servían como pies, Tifón intento derrocar a Zeus, junto con sus hijos y su esposa, Equidna (otro ser monstruoso, mujer de la cintura para arriba, serpiente de la cintura para abajo) atacaron el Olimpo saliendo triunfantes en principio, Tifón le arranco fácilmente los tendones del talón a Zeus y los lanzo lejos a los limites del cielo. Hermes rescata tales tendones y se los devuelve a Zeus, que junto con el rayo logra al fin vencer a Tifón y encerrarlo, ya que era imposible matarlo, a pesar de ser un monstruo también era un dios. Los Titanes habían sido poca cosa. Zeus después de la batalla pensó que hacer con Equidna y sus hijos, a esta le permitió vivir y la exilio al medio oriente (donde se alimentaba de niños pequeños y chantajeo a Hércules para acostarse con ella y parir los tres reinos donde se fundaría Persia), al resto les tenia varios oficios, ser solamente esclavos para las labores reales o servir de material heroico para los héroes, entre ellos figuraban la hidra, la quimera, la esfinge, Cerbero y el León de Nemea, entre otros dragones y monstruos. Mi padre decía que todo lo que podía hacer esa persona era lastimar a otras, solo pensaba en mas y mas.

Su padre había sido muchas cosas, desde pequeño le infundo leer libros raros, si le preguntas un termino o un dato por extraño o infrecuente que sea, siempre logra profundizar en el. El mío era mas un sujeto, imagino que muy inteligente, poco me hablaba de esas cosas, pero siempre lo recuerdo como un buen padre, alguien en quien se podía confiar, a pesar de no hablar o saber mucho, era un excelente conductor, también sabia algo de navegación y aviación, se decía que mi padre podía manejar cualquier vehículo de transporte en tierra, aire y mar.

Montar en coche con ella era toda toda una experiencia, miraba fijamente a la carretera. Yo quería que me mirara, joder que egoísta me sentía, al instante quería hacer de todo por ella, idear una maquina que le bajara una estrella, darle un riñón recibir un tiro, trabajar hasta morir y cuanta otras locuras se me ocurrieran, lo haría para seguirla mirando, volvernos ciegos por solo ver el negro de nuestras pupilas, analizar toda la anatomía de esa cámara interna hasta que dejásemos de tener piel y en locura nos volviésemos uno, al rato volver a nosotros al mismo trato.

El trato era particular, no se sí te acuerdas de ese cuento de Cortazar, ese en que la niña le dice a la mamá por el primer nombre sin diminutivos, o veces ni la llama, y solo cuando se siente tierna y la ama mucho le dice “mami”, para así no malgastar la palabra en “cualquier pavada”, bueno algo así éramos los dos, pretendiendo que no éramos nada mas que amigos, que el no era nadie que yo amaría, y luego en un instante nos volvíamos amantes, nos poníamos tiernos, cursis, se hacían promesas y se decían cosas, nos daban hasta ganas de llorar, y sonreíamos, en ese instante ya no quedaba duda que si su corazón latía, parecía romper mi pecho al acercarse, no sabiendo en que momento, cerraba los ojos y se me olvidaba el mundo, solo lo sentía a el, yo sabía que estaba ahí y que era responsable del placer que sentía, así no abriera los ojos.

Me hubiese gustado que la conocieras padre, te habría encantado como se ríe, como mira a las personas sin juzgar a nadie, aprobando cada personalidad, son de esas niñas que cuando aman lo hacen tanto, que es como si uno no se lo mereciera del todo, como si te tocara mejorar cada día para merecer lo que te da, cuando la ves ya caminando como que se te va el aire, y se te acerca con una sonrisa enorme, que va hasta por los ojos porque parece que con la boca no le basta para decirte que se alegra de verte, acelera el paso y da un saltillo a un pie de distancia del tuyo, te abraza desde cuello y te da un besito en la mejilla, luego canta tu nombre mientras te saluda, te hace creer que solo a ti te saluda así, pero que importa si se siente bien, y todo seria perfecto pá, si no te dieras cuentas que tienes las manos por ahí dando vueltas sin saber que hacer ¿dónde las pongo? y siempre terminan en el lugar mas evidente, y cuando lo empiezas al fin a disfrutar con calma, ella te suelta, pero no esta mal, porque ahora le ves la cara, y ojos te preguntan: “¿qué vas a hacer conmigo?”

Lo voy a llevar al mar, habla siempre de como extraña ir al mar, dice que necesita verlo para escribir de algo, sobre cangrejos y amor y todas esas cosas, dice que si lo llevo no me dejara de hacer poemas, que no me faltara comodidad ni amor, y mas aún, las cosas estarán mejor, qué le diré adiós al dolor, no se si vale la pena que haga eso por mi, digo, ¿si solo soy la chica de detrás del mostrador?

Me falta compromiso, compromiso le pido, en el viaje hasta el mar me haré fuerte, comeré solo en puestos ambulantes y dormiré sentado en el timón, el cual también usare para manejar para que ella descanse, manejare rápido y prudente, llegare al mar, y cuando ella despierte, ya no tendrá que preguntar ¿por qué me quieres? porque eso ya lo entenderá y mas bien me dirá: “Buenos días Gustavo” Y no habrá gorila por detrás, solo Luz, nadie mas que Luz, ningún animal por detrás haciendo peso por dentro,

luego le diré: “Bien, hoy también te amo aún mas”.

Y así fue como todo empezó, Gustavo y yo salimos hacia el mar, sin afán por cuanto nos tomara en llegar, solo nos disfrutamos, vemos el paisaje pasar, le tomo el pelo y el me toma pierna, compramos dulces y le subimos al estéreo, es un auto viejo, pero va a llegar.