"I can stare at a fip-flop for hours, no kidding, I'm a fucking artist"- Franky Wilde. It's all gone Pete Tong
Y si, a veces tiendo a aburrirme. Cuando leo algo que no me gusta, cuando escribo algo que no me satisface, cuando la tristeza y la frustración se disfrazan de estrés, cuando las tormentas son en vasitos de té o cuando te enteras que Rafael juega bien ajedrez.
Me aburro de la gente, me aburro de las cosas, me aburro de mí, y aunque te duela, también me aburro de ti, los siento amor, te quiero, pero es verdad, igual yo se que tu también. Esto de aburrirse es lo mejor que uno puede hacer, te da la oportunidad de mandar cosas al carajo, de romper esas incomodas raíces del apego, darse cuenta que no estaban tan profundas, que entre más viejo el árbol, mas se daña el terreno. Esto me sucede a menudo, cuando pienso que todo se resume a lo mismo, a cosas tan chicas y tan aleatorias, pero que se sienten tan bien, tan pero tan bien, y aun así, no poder creer (“déjame creer, que es todo lo que tengo” le escuche gritar a alguien en la calle, tal vez no me quería decir eso, pero yo no soy la realidad, las cosas me llegan así, y así se van) y aburrirse nos da la oportunidad de mandar todo a la mierda, al carajo, que nadie sabe dónde queda, pero ahí se mandan las cosas que ya no queremos que nos importen, ahí está ese árbol con raíces tan profundas que estorba la vista y tapa el sol de la ventana o el estudio.
Me aburraren tanto los “ismos”, hablar de política, hablar de persona, comunidad o como mierda quieran llamarle a una clase de religión en una universidad, me aburre hablar de que tan homosexual, mal hablado, feo, tonto o malparido puede ser una persona, sea de chiste o una crítica hipócrita. Me aburre que un amigo de mi colegio tenga una personalidad agresiva y que exprese su inconformidad con que yo no vaya a cada jodido reencuentro, que no sea capaz de entender que la idea es dejarlos de ver para no odiarlos, para no aburrirme de ellos. Mira pues el caso con Isaías, bastaron solo seis meses sin hablarnos para poder volver a querernos, y así estamos bien, ni lo busco ni me busca, pero si nos encontramos (y lo hacemos cuando queremos) las cosas salen de maravilla, como la primera vez.
Me aburre sacar a veces 3.0. Sentir que no está lo que se en el papel, que la pregunta fue tonta, que no pude con ella, que otro sí, eso molesta mucho, demasiado, me vuelvo un poquito asesino, pero solo un poquito. Me aburre hablar con los becados (a veces) y sus promedios forzados de 4.0, es triste, muy triste, más triste que un niño etíope desnutrido que busca beber orín de un cuadrúpedo para tomar agua, más triste aun que ya no me cause ni asco ni tristeza, más triste aun el hecho que ahora piense que seguramente ese niño tiene hipotiroidismo y es retrasado mental, y ya no es tan triste, porque no me pasa nada, igual, a mi me pasan cosas peores.
Eso de la catarsis me aburre, eso del realismo en las películas y el sentimentalismo, eso de Quentin Tarantino con su crítica a la violencia, todo eso me aburre, me aburre eso que los pobres “saben” mas por que “sufren” mas; “La letra con sangre entra”. Pero en realidad te encuentras con un campesino y ves a un moralista xenófobo iletrado y no a ese Gurú espiritual que prometen ser con eso de “la vida dura, la universidad de la vida”.
Me aburre la medicina alternativa. Me aburre mi vieja, mi viejo, mi abuela no, no sé por qué mi abuela no me aburre, tal vez porque se le olvida todo y no me fastidia repetirle.
Me aburre escribir para exorcizarme, me aburrí de este texto, es malo, feo, estúpido y con mucha ira, tengo mucha, pero mucha mierda. Pero ya me aburrí, al carajo.
Para dejar de fumar: Comprarse algo que no te aburra, como una dotación de porno light, nada hardcore, o un perro, o muchos huevitos kínder, que dan varias sorpresas, si son de las armables mejor, porque uno se entretiene. La idea es estar constantemente entretenido para no aburrirse y terminar fumando. Esta es fácil, yo no la invente, es cosa de canalizar energía.
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