domingo, 20 de septiembre de 2009

Vida y Obra de Armando Amador.


“No consigo dormir. Tengo una mujer atravesada entre los párpados. Si pudiera, le diría que se vaya; pero tengo una mujer atravesada en la garganta.”- Eduardo Galeno.


Y aun así no invento el electrocardiograma.
Es una lástima que el Dr. Armando Amador (personaje de ficción) no haya sido capaz de inventar el electrocardiograma, o el marcapasos, o el eco-doppler, o el bypass de la subclavia, o la ley de Fick, o la teoría geométrica del ADN, o la de la relatividad, no pudo, es que sencillamente, el Dr. Armando Amador, no encontró nada interesante que inventar o descubrir por medio del sentido común que no haya sido ya inventada.
Para el Dr. Amador, el mundo estaba hecho. No solo eso, los seres humanos y su llamada civilización está hecha, el estaba hecho, todo ya estaba ahí. Tal percepción del mundo le provocaba una incesante sensación de aburrimiento y por consecuencia, se encontraba en una permanente búsqueda del perfeccionamiento del ocio.
Es de más decir que, como estaba muy aburrido, disponía de su miembro y sus manos como dispone todo hombre solo con mucho tiempo libre. En una de esas sacudidas, pensaba en una chica con cuerpo celestial cuando se le ocurrió, ¿Qué tal pagar por el sexo?
Amador, que no era doctor, pero consideraba que después de cursar por la universidad de la vida, era el mínimo titulo que merecía; meditó sobre los pros y los contras de hombres (solitarios, aburridos, curiosos, muy viejos, muy jóvenes, inseguros o ebrios) pagándole a mujeres o otros hombres por favores sexuales. La idea le pareció maravillosa, y emprendió investigaciones estadísticas y bibliográficas, planteo y registro experimentos y viajo por el mundo recolectando información, hasta que el día XX del mes XX del año XXXX el Dr. Amador publico su trabajo en múltiples revistas científicas, incluida Cromos y Caras, además anexo su teoría de la forma del electrón es parecida a la forma de las compañeras feas de la facultad de medicina (es una forma incomprensible para el cerebro humano, es difícil determinar cuáles son sus dimensiones y magnitudes, y mucho más aun, donde empiezan o donde terminan).
Tal acogida tuvo la tesis en la comunidad científica, que el año siguiente recibió los premios Nobel de física, química, literatura, medicina o fisiología y de paz. El país estaba orgulloso, y mando a imprimir billetes con su cara, por el valor de 20 000 (veinte mil) pesos colombianos, reemplazando, a la ni tan notoria ni tan meritoria imagen del desconocido tipo de bigote largo y frente ancha, que durante algún tiempo estuvo inmortalizado en ese mismo billete. Tal fue la acogida de la gente al nuevo billete, que el cambio de actitud provoco una positiva revolución económica, que llevo al país a ser una de las potencias económicas, políticas y militares más influyentes del universo.
En cuanto al Dr. Amador, cayó en un poso eléctrico de desechos tóxicos, y obtuvo súper poderes, con los cuales logro salvar al mundo de una invasión de arañas gigantes. Murió en un accidente durante un juego de ajedrez con su amigo El-Gorila-Con-El-Martillo. Al parecer quiso comprobar si los peones eran indiferentes a la ley de la gravedad. Parecer ser que no lo eran.
Para dejar de fumar: Leer a continuación, la siguiente información de Wikipedia.
Julio Garavito Armero (n. Bogotá, 5 de enero de 1865 - † Bogotá, 11 de marzo de 1920). Astrónomo colombiano. Estudioso, muy precoz de las ciencias y las matemáticas, obtuvo sus títulos de Matemático y de Ingeniero Civil en la Universidad Nacional de Colombia. En 1892 fue director del Observatorio Astronómico Nacional. Sus trabajos de investigación fueron publicados en Los Anales de Ingeniería, revista dirigida por él desde 1890 y por espacio de siete años. En su juventud estudió en la Fundación Colegio Mayor de San Bartolomé pero en 1885 interrumpió sus estudios a causa de las numerosas guerras civiles que azotaron el país. Durante la Guerra de los Mil Días, Garavito fue parte de una sociedad secreta y científica llamada El Círculo de los Nueve Puntos, donde para entrar debía resolver un problema original del Teorema de Euler, grupo que funcionó hasta la muerte del propio Garavito y que hacía tertulias científicas en medio de las libaciones de café. Un cráter en la luna tomo nombre en su honor. Aparece en el billete de 20 000 pesos.

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