domingo, 11 de septiembre de 2011

Estas claro moreno o Sobre un amig




Jorge Rueda of Earth, you want it all, you belong to agent orange.


Sin saber por donde empezar, Jorge estaba lleno de esperanza, observador humilde de los caminos del destino (la física, la biología, la fisiología, la química, la neurociencia... la sociología) Jorge era la metafísica en persona.

Un día se parecía a Charly, y le dieron ganas de justificarse, cómico suceso en realidad (lector debiste haber estado ahí para disfrutarlo) pero que al final me dejó un sin sabor en la boca, la idea persistente de: “Ya no nos queda tiempo para adelantar”, de intuir que tan corto esta el cordón de la vida dentro de la bola de lo incontrolable. Joder Jorge, ambas por jota, Joder, en verdad ruedas, como un tambor de revolver, una ruleta rusa que apunta a tus piernas, respeta tu cabeza, que nunca dispara, de balas de goma... de ositos de goma.

A Jorge en mi cabeza le digo: “El flaco”, Slim Shady, un gato, un buen tipo al final, buen muchacho, inteligente, no tanto como esperas que sea los primeros veinte a treinta minutos pero sí inteligente, hay algo ñoño en el, como en todos nosotros, hay algo que no te deja confiar del todo en el, puede que sea que no le gusta jugar a incondicional, que siempre muestra su prioridad y no entra en discusión, aunque siempre me gusto, como se convecía a sí mismo de que trataba de hacer lo mejor para todos.

Lo conocí en un bus, tomo tiempo recordar eso.

No es importante. Presiento malas primeras impresiones, hacia mi es común, y de la manera contraria también: en esa época, aún más que ahora, subestimar a las personas era lo diario, no entiendo porque en algún momento creo que son algo más.

Sí, sí, sí; Jorge me agradaba. Todavía lo hace.

Se me hace chistosa su prudencia a al hablar, solo en cuanto a que tanto habla, no siempre a que dice, aunque convence a todos (los otros) que lo hace, de como va cogiendo confianza, me gusta como hace ver como si todo le fuera tan natural. Me fastidia su filantropía, que le de monedas a los pobres, que se sienta en el deber de ayudar, también a sus papás. Lo que más me gusta, nuestra única similitud, es su egosintonía, y como es capaz de expresarla sin temor conmigo.

Gracias Jorge, me gusta hablar con usted de las cosas de las que no me siento culpable. Eso es lo que hace un amigo, en las buenas y las malas, no se le puede pedir más. Todo lo demás en usted me da igual, como siempre, no es una opinión, mucho menos una aseveración, solo yo haciendo lo que se me da la gana.



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